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Trincheras frutales: cultivando plantas subtropicales en temperaturas bajo cero

Durante la primera mitad del siglo veinte, botanistas soviéticos consiguieron cultivar plantas (sub)tropicales en temperaturas tan bajas como 30 grados Celsius bajo cero. Inclusive en exteriores, y sin usar invernaderos ni ninguna clase de combustible fósil.

Traducido por: Sebastián Uribe

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Image: Una trinchera frutal en Touapsé.

Los cítricos (naranjas, limones, mandarinas, limas, pomelos) son los cultivos frutales de mayor valor en términos de comercio internacional. Dado que no son resistentes a las heladas, solo pueden cultivarse en climas tropicales y subtropicales, a menos que se las cultive en invernaderos calefaccionados usando combustibles fósiles. Sin embargo, durante la primera mitad del siglo veinte, se consiguió cultivar cítricos a una distancia considerable de las regiones subtropicales donde normalmente prosperan. Los Rusos consiguieron cultivarlos en exteriores, en lugares con temperaturas que llegan hasta los 30 grados bajo cero, sin usar invernaderos ni combustibles fósiles. Hacia 1950, la Unión Soviética podía jactarse de tener 30.000 hectáreas cultivadas con cítricos, y de producir 200.000 toneladas de frutas al año.

La expansión de la producción de cítricos en la Unión Soviética

Se estima que antes de la primera Guerra Mundial, el imperio Ruso dedicaba no más de 160 hectáreas al cultivo de cítricos, mayormente ubicadas en la región costera en el oeste de Georgia. Los inviernos en esta región son relativamente suaves, gracias a su proximidad con el Mar Negro y la cordillera del Cáucaso, que ofrece protección contra los vientos fríos invernales proveniente de las llanuras Rusas y del oeste de Siberia.

Pero inclusive ese clima dista de ser ideal para la producción de cítricos: aunque la temperatura promedio en invierno está por encima de los cero grados, la mínima ronda entre los 8 y 12 grados Celsius bajo cero. Las heladas son mortales para los cítricos, inclusive por períodos de tiempo muy cortos. Por ejemplo, a principios del siglo 19, una breve helada de entre menos 3 y menos 8 grados Celsius destruyó casi por completo a la industria de cítricos en el estado de Florida (EUA).

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Image: Regiones de cultivo de cítricos en la Unión Soviética

Comenzando en los años veinte, los rusos extendieron el área de cultivo de cítricos a regiones consideradas aún menos aptas para ello. Inicialmente la producción se extendió hacia el oeste, a lo largo de la costa del Mar Negro, una región que no cuenta con la protección de las montañas, y donde las temperaturas pueden bajar hasta 15 grados Celsius bajo cero. Esta región incluye a Sochi – donde se celebraron los Juegos Olímpicos de Invierno en 2014 – y la costa sur de Crimea. Al mismo tiempo, el cultivo de cítricos se extendió hacia el este, hasta la costa oeste del Mar Caspio, en Azerbaiyán.

La producción de cítricos se expandió luego a regiones donde las temperaturas invernales pueden caer hasta los veinte grados Celsius bajo cero, y donde la la tierra se congela hasta profundidades de 20 o 30 cm: grandes partes de las zonas antes mencionadas, así como Daguestán, Turkmenistán, Tayikistán, Uzbekistán, y las regiones al sur de Ucrania y Moldavia. Finalmente, su cultivo avanzó hacia el norte de estas regiones, donde las temperaturas invernales llegan hasta los 30 grados Celsius bajo cero, y donde la tierra se congela hasta profundidades de 50 cm.

Pero las heladas no era el único obstáculo que los cítricos tenían que enfrentar en estas partes del mundo. La región se caracteriza también por veranos con calor excesivo, y fuertes vientos secos.

De depender de importaciones, a la autosuficiencia

Antes de la primera Guerra Mundial, casi la totalidad de los cítricos en la antigua Rusia provenían del exterior. Los principales proveedores eran Sicilia (limones) y Palestina (naranjas). Las importaciones anuales rondaban las 20.000 o 30.000 toneladas. Gracias al ser consumidos junto con la bebida nacional Rusa, el té, los limones representaban casi tres curtas partes de esas importaciones.

En 1925, y a partir de la Revolución Rusa y la guerra civil, comenzó a planificarse el desarrollo del cultivo de cítricos. El partido comunista, decidido a ser autosuficiente en materia de cítricos, no ahorro esfuerzos para conseguirlo, estableciendo múltiples centros de investigación, viveros, y realizando pruebas de campo en más de 50 localidades.

Ya en 1940 la producción abarcaba 17.000 hectáreas y llegaba a unas 40.000 toneladas, el doble de lo que se importaba bajo el antiguo régimen. Para 1950 el área cultivada con cítricos llegaba a las 30.000 hectáreas (56% en árboles de mandarinas, 28% limoneros, y 16% naranjos), y la producción creció hasta las 200.000 toneladas de fruta al año.

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Image: Plantación de limoneros en Novi Afon.

El mayor porcentaje de árboles de mandarina se puede explicar por el hecho de que son los más resistentes de entre todos los cítricos, tolerando temperaturas de hasta menos dos grados Celsius. Los limoneros, en cambio, son la variedad de cítricos menos resistente a heladas.

Hay tres razones gracias a las cuales los Rusos consiguieron hacer crecer cítricos en regiones que eran (y aún son) consideradas poco adecuadas para ello. Primero, criaron variedades más resistentes al frío. Segundo, podaron las plantas en formas extremas, que les permitieron ser más resistentes al frío, al calor y al viento, lo que resultó eventualmente en cítricos rastreros de apenas 25 cm de alto. Tercero, plantaron los cítricos en lugares especiales, en particular en trincheras de hasta dos metros de profundidad.

“Acondicionamiento gradual al frío”

Las variedades de cítricos importadas, sobrevivían solo en unas pocas zonas aisladas a lo largo de la costa del Mar Negro, gracias al microclima especialmente benévolo de la región. Con el fin de preparar mejor las plantas al frío, los botánicos soviéticos usaron un método llamado “Acondicionamiento gradual al frío”. Esto les permitió crear nuevas variedades que se adaptaban mejor a las condiciones locales, una estrategia de cultivo que se había desarrollado inicialmente para uvas y damascos.

El método consiste en plantar una semilla de un árbol particularmente valioso, un poco al norte de su ubicación original, y luego esperar a que el nuevo árbol de semillas. Esas semillas son llevadas a su vez más al norte, y el proceso se repite una vez más, llevando lentamente el cultivo de los cítricos hacia lugares con climas más inhóspitos. Gracias a este método, damascos originarios de Rostov pudieron ser cultivados eventualmente en Mitchurinsk, 650km más al norte, donde desarrollaron semillas adaptadas al clima local. Los intentos de plantar las semillas de Rostov directamente en Mitchurinsk, por otro lado, resultaron en fracaso.

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Image: Pomelo enano

Este método, creado a partir de la observación de que las plantas jóvenes germinadas desde semilla se adaptan a las condiciones de su nuevo entorno, resultó también exitoso para los cítricos, proporcionándoles alto rendimiento y frutos de buena calidad. Además del “acondicionamiento gradual al frío”, desde 1929 en adelante los botánicos rusos realizaron una selección metodológica de variedades resistentes al frío, a las que cruzaron con las mejores variedades locales. Esto fue facilitado por una extensa colección de frutos cítricos, abarcando casi todo el género Citrus.

Cítricos enanos y semi-enanos

En los principales centros de cultivo de cítricos del mundo, el podado de las plantas es algo poco frecuente. Harlod Hume, un reconocido botánico Americano-Canadiense inclusive recomienda “mantener las podadoras lo más lejos posible de la plantación de cítricos”.

Sin embargo, la poda de los árboles fue crucial para el cultivo de cítricos en Rusia. Primero y principal, podar los árboles reduce su altura. Mientras que los limoneros y naranjos convencionales crecen hasta 5 y 12 metros de altura respectivamente, en Rusia, e inclusive desde antes de los años veinte, se cultivaban árboles enanos y semi-enanos de apenas uno o dos metros de altura. Estos árboles era podados aún más para compactar sus coronas.

Ser compacto les proporciona dos ventajas. Primero, las variaciones de temperatura cerca del suelo son menores, y el viento menos fuerte. Segundo, los árboles pequeños son más fáciles de proteger de los elementos. En las regiones con clima más templado, donde se cultivaban las 160 hectáreas iniciales de cítricos, las plantaciones se ubicaban en terrazas o en pendientes pronunciadas, usando la menor cantidad de tierra que tuviera un microclima favorable.

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Image: “Recolectando tangerinas en la graja estatal de Chakva”, pintura de Mikhail Beringov, 1930s.

Durante el invierno, las plantas se protegían usando estructuras de gasas y esteras de paja sostenidas por postes. Las plantaciones estaban rodeadas de cortinas rompeviento, organizadas de tal forma que mitigaban tanto los vientos fríos del invierno, como los calientes y secos del verano. Estas cortinas desviaban las masas de aire frío que descendían de los montes cercanos, para que no alcanzaran la plantación.

Una hecho adicional que protegía a los árboles del frío y del viento, era el estar plantados a muy poca distancia unos de otros, alcanzando densidades de hasta 3000 plantas por hectárea. El calor excesivo del verano se combatía echando cal sobre la parte superior de las plantas, lo que reducía su temperatura en unos cuatro grados Celsius. Estos métodos, que funcionan en árboles cítricos grandes y sin podar, resultaban mucho más económicos y fáciles de emplear en árboles de apenas uno o dos metros de altura.

Árboles Cítricos Rastreros

Otra clave para expandir el cultivo de cítricos a todas las regiones alrededor del Mar Negro, donde hasta entonces hubiera resultado imposible hacerlo, fue el entrenamiento de las plantas. Se las podaba y guiaba hasta convertirlas en plantas rastreras, reduciendo su altura a apenas 25 cm.

Había dos métodos para dar forma a la corona de los cítricos. El primero consistía en inclinar el tronco de las plantas apenas surgía del suelo. Tanto las ramas principales de la corona - organizadas en un abanico hacia un lado - como los frutos, tocaban la tierra. En el segundo método, el tronco, de unos 10 a 15 cm de alto, se mantenía erecto, mientras que las ramas eran torcidas hasta un ángulo de 90 grados del mismo. Vista desde arriba, la corona asemejaba una araña. En este método, el más exitoso de ambos, ni las ramas ni los frutos tocaban la tierra.

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Image: Cultivo rastrero aplicado a un un Manzano. Source.

Los cítricos rastreros resultaron tener una protección contra el viento inclusive mejor que la de las variedades enanas y semi-enanas, dado que la corona rastrera creaba un microclima que atenuaba tanto las temperaturas máximas del verano como las mínimas del invierno. En pruebas realizadas a lo largo de 10 años, se encontró que, en invierno, el aire a nivel de la corona rastrera era un promedio de 2,5 a 3 grados Celsius más cálido que a 2 metros de altura. Durante las épocas calurosas del verano, la diferencia de temperatura excedía los 20 grados Celsius.

Asimismo, la protección contra el viento era mejor en los cítricos rastreros. Mientras que a 2 metros de altura el viento soplaba a 10,4 metros por segundo, solo lo hacía a 1,8 metros por segundo al nivel de los limoneros rastreros. Esto reducía la deshidratación de la corona y el consiguiente consumo de agua.

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Image: Creeping plants.

Lógicamente, el tamaño reducido de las plantas rastreras hacía que su protección de los elementos fuera aún más fácil y económica. En efecto, durante el invierno de 1942 a 1943, cuando las temperaturas en la costa del Mar Negro llegaron hasta los 15 grados bajo cero, los limoneros rastreros, protegidos por una doble capa de gasa y por paravientos, no sufrieron en absoluto. Otras plantas más altas, protegidas de la misma forma, se congelaron hasta las raíces.

Quizás sorprendentemente, los cítricos rastreros tenían rendimientos más altos que las variedades enanas y semi-enanas. Producían más frutas, que maduraban más rápido, especialmente durante los primeros años.

Cultivando Cítricos en Trincheras

Pero ninguno de los métodos mencionados anteriormente fue suficiente para cultivar cítricos en las regiones donde la tierra se congelaba, y donde las temperaturas de invierno llegaban hasta los 15 grados Celsius bajo cero. En estas regiones, los cítricos se cultivaban en trincheras, donde el calor de la tierra los protegía de las heladas. Desde ya, cultivar cítricos en trincheras era práctico únicamente con las variedades enanas y semi-enanas o, más frecuentemente, con árboles rastreros.

La profundidad de las trincheras variaba entre los 0,8 y 2 metros, dependiendo de la temperatura en invierno, la profundidad hasta la se congelaba la tierra, y la napa acuífera. Los árboles se plantaban en una o dos filas, y las trincheras tenían en general forma trapezoidal para mejorar las condiciones de luz. En trincheras de unas sola fila, el fondo tenía unos 2,5 metros de ancho en el piso y unos 3 metros a la altura de la superficie. En las dos filas, el ancho iba de 3,5 metros en el fondo a 4 metros en la superficie.

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Image: Cultivando árboles cítricos en trincheras. Kolhoz Stalin, área agrícola alrededor de la ciudad de Tashkent.

En caso necesario, las paredes de la trinchera se cubrían con arcilla o se reforzaban con ladrillos o rocas. Dentro de las trincheras, las plantas se ubicaban a 1,5 metros unas de otras. En caso de plantar en dos filas, las plantas de la segunda fila se ubicaban entre dos de la primera. La longitud de las trincheras dependía del terreno, pero no sobrepasaban los 50 metros.

Las trincheras se cavaban en partes donde el terreno era plano o en laderas poco empinadas, orientadas de este a oeste para optimizar las horas de sol durante los meses invernales. La separación entre trincheras era de entre 3 y 5 metros para las de una sola fila de árboles, o de entre 4 y 6 metros cuando tenían dos filas. Las trincheras podían estar conectadas unas con otras, lo que hacía más práctico trabajar con las plantas.

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Image: Cultivo de cítricos en trincheras, Odessa, 1956.

Este espacio permitía instalar pantallas, o cultivar plantas para generar sombra, lo que aumentaba la humedad en las trincheras, y protegía a los cítricos del calor excesivo en el verano.

Cubriendo las trincheras

Durante el verano, las plantas recibían los mismos cuidados que aquellas plantadas en condiciones “normales” en la superficie. Cuando llegaba el invierno, se tapaban las trincheras con planchas de madera de 2 cm de ancho, y una o dos capas de esteras de paja, dependiendo del clima. Esto permitía mantener el calor de la tierra dentro de la trinchera, y evitaba que la lluvia ingresara. Si la nieve tapaba estas cubiertas, se la dejaba en el lugar para proveer aún más aislamiento térmico. Las planchas de madera se encontraban ligeramente inclinadas en un ángulo de 30 a 35 grados. Cuando la temperatura en invierno superaba los cero grados Celsius, se levantaban las planchas del lado sur, o se las quitaba enteramente durante el día.

Pero este método no puede aplicarse a cualquier planta. Los cítricos pueden tolerar niveles de luz muy bajos durante unos 3 o 4 meses al año, siempre y cuando la temperatura del aire en contacto con la corona se mantenga entre 1 y 4 grados Celsius. En estas temperaturas, el metabolismo de las plantas se debilita, lo que aumenta su resistencia al frío.

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Image: Un cítrico enano dentro de una trinchera.

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Image: Cítricos en trincheras.

El vidrio se usaba muy frugalmente. Las planchas de madera ofrecían una mejor protección contra las heladas, era más baratas, y podían producirse a partir de recursos locales. Pero las plantas necesitaban aún un poco de luz, por lo que hasta una cuarta parte de la protección estaba compuesta por ventanas, que se cubrían con paja, tierra y arcilla. Unas pocas aberturas aquí y allá proporcionaban luz y ventilación.

El cultivo de cítricos rastreros en trincheras, era un método muy simple que, aunque más intensivo en términos de labor, no requería inversiones grandes y tenía un alto rendimiento (80 a 200 frutas por planta al año) de frutas tropicales de alta calidad. Toda clase de cítricos era cultivados en las trincheras.

Otros métodos de cultivo

Además de trincheras, los botanistas soviéticos usaban otro tipo de protecciones para crecer cítricos, siendo todas más efectivas con plantas de tamaño pequeño (cultivares enanos, en general). Algunas incluían el uso, generalmente acotado, de combustibles fósiles.

El primer ejemplo es el cultivo de cítricos con trasplante anual. Los árboles pasaban el verano afuera, pero a medida que el invierno se acercaba eran removidos del suelo, incluyendo la tierra que rodeaba sus raíces, y se los transportaba a cobertizos. Allí esperaban, amontonados, mientras afuera helara. En primavera se los llevaba nuevamente a su sitio original. En regiones con inviernos relativamente suaves, estos cobertizos no eran más que estructuras de madera, generalmente sin calefacción. En regiones más frías eran edificios de mampostería, parcialmente enterrados y equipados con calefacción.

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Image: Una Limonaria.

Los cítricos también eran cultivados en invernaderos sin calefacción. Estas “Limonarias”, ubicadas en la costa del Mar Negro, eran estructuras semicirculares, construidas sobre colinas con terrazas particularmente bien expuestas. Los árboles se entrenaban en forma de Espaldera, un método similar a las paredes de árboles que pueden verse en países del norte de Europa, y que facilita el cultivo de duraznos y otras frutas mediterráneas en latitudes elevadas.

En los centros industriales al norte del cículo ártico, se empleaban invernaderos con calefacción eléctrica y control de dióxido de carbono y humedad a lo largo del año. Por último, se cultivaban cítricos a lo largo de la Unión Soviética usando macetas o cajas dentro de apartamentos, escuelas y edificios públicos. Inclusive se los cultivaba en halls vidriados de fábricas y talleres, haciendo uso del calor residual de la calefacción o de los procesos industriales (vapor o agua caliente).

Muy pocos de estos métodos hubieran sido redituables bajo un régimen de libre mercado. Comenzar la producción doméstica de cítricos requirió una cantidad considerable de inversión. La mayoría de estos métodos no requerían combustibles fósiles, y podían llevarse a cabo usando materiales locales y de bajo costo, pero eran altamente intensivos en labor humana. La producción doméstica de cítricos fue posible únicamente porque se encontraba protegida – no solo de las heladas, sino también de la competencia extranjera.

Kris De Decker

Gracias a Alexandrine Maes.

Fuentes

Les Agrumes en U.R.S.S., Boris Tkatchenko, in Fruits, vol.6, nr.3, pp.89-98, 1951. http://www.fruitiers-rares.info/articles21a26/article24-agrumes-en-URSS-1-Citrus.html & http://www.fruitiers-rares.info/articles51a56/article53-agrumes-en-URSS-2-Citrus.html

М. А. КАПЦИНЕЛЬ, ВЫРАЩИВАНИЕ ЦИТРУСОВЫХ КУЛЬТУР В РОСТОВСКОЙ ОБЛАСТИ РОСТОВСКОЕ КНИЖНОЕ ИЗДАТЕЛЬСТВО Ростов-на-Дону —1953. (“Growing citrus cultures in the Rostov region”, M.A. Kaptsinel). http://homecitrus.ru/books.html

Katkoff, V. “The Soviet Citrus Industry.” Southern Economic Journal (1952): 374-380. https://www.jstor.org/stable/1054452?seq=1. Full version here: https://sci-hub.tw/https://www.jstor.org/stable/1054452?seq=1

Volin, Lazar. A survey of Soviet Russian agriculture. No. 5. US Department of Agriculture, 1951. https://archive.org/details/surveyofsovietru05voli/page/n3/mode/2up. See page 151.

Мандарин – туапсинский господин?, СВЕТЛАНА СВЕТЛОВА, 16 ДЕКАБРЯ 2018 https://tuapsevesti.ru/archives/40995

http://www.agrumes-passion.com/plantation-entretien-f49/topic4913.html

https://www.supersadovnik.ru/text/yablonya-neobychnye-sposoby-formirovaniya-1003334

https://selskoe_hozyaistvo.academic.ru/2847/стелющаяся_культура

http://viknaodessa.od.ua/old-photo/

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